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  • Foto del escritorPaola Amaya

Dejar de comer compulsivamente



Si sientes que pierdes el control a la hora de comer este artículo es para ti. Una ingesta compulsiva puede tratarse desde un mero acto de comportamiento hasta un trastorno psiquiátrico, pasando por alteraciones médicas y neurobiológicas. 

 

Vamos a enumerar las causas y sus posibles soluciones, desde la más sencilla a la más complicada. 

 

1.    Confundir la sed con el hambre

Parece gracioso y tonto, pero es una de las causas más frecuente de la ingesta compulsiva, mayor de lo que imaginas. Los centros neuronales que regulan el apetito y el balance hídrico comparten vías de señalización y se comunican directamente con nuestra conciencia. 

 

Un paso sencillo para prevenir ésto es mantener tu cuerpo apropiadamente hidratado. No basta solo tomar agua sino aportar sales minerales. Puedes preparar algún suero casero, beber suero oral, o encontrar la estrategia de hidratación más apropiada para tu organismo. 

 

Un paso para resolverlo es que, cuando tu cuerpo te pida comer, y tu sepas que ya le has aportado nutrientes suficientes, pruebes a darle una bebida que sea agradable para ti. Por ejemplo una soda con mucho limón y unas gotas de cítricos o frutos rojos; o alguna bebida muy rica pero poco dulce, para no activar demasiado los receptores relacionados con el azúcar. 

 

2.    Comer para evitar sentir emociones

Esta causa, muy común de la ingesta compulsiva, es ser un comedor emocional. Pretender distraer la atención sobre alguna incomodidad interna que está percibiendo nuestro sistema y enfocarnos en la comida. Existen quienes siguen pensando en aquella desafortunada discusión, en el auto reproche con que cargan, o en el asunto que tanto les preocupa, que sienten, inconscientemente, que al comer la emoción que perciben al respecto se hace más leve. 

 

Lamentablemente esta estrategia no permite gestionar dicha emoción de forma apropiada a la resolución. Al contrario, muchas veces contribuye a reprimirla y provoca que se acumule. Además los riesgos para la salud aumentan si el tipo de comida es muy azucarada, ultra procesada o simplemente comida basura sin valor nutricional. Excesos de este tipo de comida pueden estar alterando varias funciones en el cuerpo y, además, dañando dientes, intestino, páncreas, arterias y cerebro.

 

Una forma de prevenirla es tener desarrolladas estrategias de gestión emocional, tener autoconciencia, reconocer las propias emociones y encontrar el mecanismo propio de liberarlas. Algunas personas lo tienen de forma innata y otras lo desarrollan a través de lectura de libros, talleres de desarrollo personal, terapias psicológicas o terapias alternativas. 

 

Un forma de tratarla es con un proceso de acompañamiento, bien sea con psicología, psiquiatría o sesiones integrativas que llevamos a cabo diferentes terapeutas. Yo, por ejemplo, mezclo la programación neurolingüística, la psiconeuroinmunoterapia y la psicoterapia pránica, con unosresultados paulatinos, certeros y mantenidos en el tiempo. 

 

3.     Tener una alteración en la microbiota intestinal.

Aunque creamos que nosotros decidimos lo que queremos comer, muchos estudios demuestran que son los virus, las bacterias, los hongos e incluso los parásitos que viven en nuestro intestino,los que influyen de forma importante en lo que queremos comer. “Nuestros bichos nos piden comer lo que ellos quieren comer”

 

Si tenemos más bacterias de las normales de las que se alimentan de proteínas vamos a preferiruna chuleta de cerdo a una ensalada. Este es un comportamiento más frecuente en los hombres que en las mujeres. Pero si tenemos alto del nivel de levaduras intestinales, te aseguro que vamos a querer carbohidratos y, además, cada dos horas estar consumiéndolos. “El picoteo” 

 

Esto es algo que puede tratarse por medio de la medicina funcional y la Psiconeuroinmunoendocrinología. Limpiezas intestinales, cambio de la configuración de la microbiota (conjunto de bacterias que viven en el intestino) y de la programación metabólica; lleva un trabajo considerable pero, a su vez, una gran recompensa. 

 

4.    Tener una alteración metabólica

Problemas metabólicos como alteraciones de la insulina, alteraciones hormonales, inflamación crónica de bajo grado y ciertos problemas intestinales, pueden ser también una causa oculta que nos lleve a querer comer compulsivamente. 

 

Por ejemplo cuando el cerebro está en hipoglucemia leve porque dos horas antes ingerimos mucho azúcar y el páncreas reaccionó liberando mucha insulina, el cuerpo te va a pedir comer un donut con 7 capas de chocolate. El cerebro sabe que necesita azúcar, no hay suficiente en sangre para sus requerimientos porque está toda en las reservas celulares de otros órganos, ¡necesita azúcar ya!, no te va a pedir comer brócoli, te pide una un donuts con varias capas de chocolate para absorber azúcar de forma inmediata. Esto se previene evitando los picos de insulina.

 

Si este es el caso, es fundamental resolverlo con un tratamiento que incluye cambios en la alimentación y apoyo a la recuperación de la función de los sistemas de regulación metabólica y función de los órganos. 

 

5.    Tener una alteración Neurobiológica 

El sistema nervioso límbico, una zona anatómica y funcional de nuestro cerebro, es el área encargada de la conducta, el control de los impulsos, la percepción de saciedad, la recompensa y la emocionalidad. 

 

Se ha demostrado que algunos núcleos cerebrales, y sus correspondientes vías de comunicación, pueden presentar alteraciones, a pequeña o gran escala, que ocasionan conductas de ingesta compulsiva de alimentos. 

 

Una alteración frecuente ocurre en en las vías de la dopamina, hormona de la recompensa y  motivación. Ciertas sustancias, como el azúcar ente otros, al ser ingeridas en grandes cantidades pueden alterar los mecanismos de regulación de estas vías, hacia la híper o hipofunción. Para que me entiendas, solo como ejemplo porque es más complejo que esto, la alteración viene siendo como “solo la comida me produce tanta satisfacción como busco”. 


Neuromodulación y entrenamiento de rutas neuronales y uso de ciertos adaptógenos pueden ser unas de las varias alternativas de tratamiento para estos casos.

 

6.    Tener un Trastorno por atracones

Es un trastorno recientemente incluido en el manual de diagnóstico psiquiátrico DSM V, que consiste en Episodios de ingesta de grandes cantidades de comida en muy poco tiempo con sensación de pérdida del control. 

 

En mi experiencia muchas veces tiene que ver con la presencia de todas o la mayoría de causas anteriores. Requiere acompañamiento profesional intensivo que puede estar brincado por un psiquiatra y con apoyo por psicofármacos. O idealmente por un grupo de profesionales que traten todas las causas, dado que suelen estar presentes la mayoría de las causas que he mencionado anteriormente. 

 

Lo importante es que sepas que hay solución a esa sensación de perder el control a la hora de comer. Que si te pasa una vez al año, es algo tan frecuente en nuestra sociedad actual, que casi que es normal. Pero si es algo frecuente, que afecta tu vida, es el momento de reaccionar y encontrar la solución para ti. 

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