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El futuro es lo que nos da vida, el presente lo que nos permite disfrutarla.

  • Foto del escritor: Paola Amaya
    Paola Amaya
  • hace 6 días
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 5 días


El futuro nos impulsa. El presente nos permite disfrutar. El delicado equilibrio entre estos sostiene nuestro bienestar.

Estar vivos no es solo respirar, alimentarnos y movernos. Es tener proyectos, vínculos, ilusiones. Es sentir. Pero en una época marcada por la prisa, la inflación, la incertidumbre económica o la cultura de la hiperproductividad, muchas personas han dejado de preguntarse cuáles son sus sueños. Algunas ya no hablan de sueños, sino de “llegar a fin de mes”. Y eso también cuenta. Sobrevivir es una meta. Pero no debería ser la única.

Es momento de una pregunta honesta: ¿Te despiertas con ganas de empezar el día?¿O el despertador es solo el aviso de una lista interminable de obligaciones?

Entre la apatía y la ambición desmedida, existe un estado intermedio muy común hoy: querer hacer muchas cosas… pero no tener la energía para sostenerlas.

La química de nuestra motivación

Nuestro estado de ánimo no es casual. Está influido por una compleja red de células, impulsos eléctricos y neurotransmisores: sustancias químicas que permiten que el sistema nervioso se comunique. Simplificando mucho, podríamos decir que existen “moléculas del futuro” y “moléculas del presente”.

La dopamina: la molécula del futuro

La dopamina está asociada a la motivación, la anticipación y la recompensa. Nos impulsa a buscar alimento, oportunidades, logros. Es fundamental para avanzar.

En el libro Dopamine, el psiquiatra Daniel Lieberman y el físico Michael Long explican que la dopamina no genera tanto placer como expectativa. Es la emoción del “lo que viene”. El problema es que siempre quiere más.

Un ascenso, una relación sexual, una compra online, una dona de 7 capas de chocolate, un nuevo viaje, 1.000 likes en Instagram producen un pico muy intenso de dopamina, pero breve. Después, el cerebro pregunta: ¿y ahora qué sigue? Vivimos rodeados de estímulos que disparan dopamina constantemente. Esto puede generar fatiga, insatisfacción crónica y sensación de vacío.

Las moléculas del presente

Por otro lado, encontramos neurotransmisores asociados al bienestar del aquí y ahora:

  • Serotonina, vinculada a estabilidad emocional y sensación de plenitud. Para mi es la molécula de la esperanza.

  • Endorfinas, relacionadas con el placer físico y el alivio del dolor.

  • Endocannabinoides, que participan en la regulación del estrés y el equilibrio interno.

Mientras la dopamina nos proyecta hacia el futuro, estas moléculas nos permiten habitar el momento.

El equilibrio entre ambos sistemas es lo que llamamos salud mental y emocional.

¿ Por qué hoy cuesta tanto mantener el equilibrio?

Porque vivimos en una cultura que premia el rendimiento constante. Porque el descanso se ve como improductivo. Porque las crisis económicas, sociales o laborales generan estrés sostenido.

El estrés crónico activa circuitos cerebrales vinculados a la supervivencia y puede alterar la regulación de neurotransmisores. Además, hoy sabemos que el intestino juega un papel clave: el llamado eje intestino-cerebro influye en la producción y modulación de varias de estas sustancias.

Una microbiota alterada, inflamación crónica de bajo grado, desequilibrios endocrinológicos, falta de sueño o trauma no resuelto pueden impactar directamente en nuestra motivación, energía y capacidad de disfrute.

Buenas noticias: el cerebro es moldeable

La neuroplasticidad significa que nuestros circuitos pueden modificarse.

Algunas acciones con respaldo científico incluyen hábitos conscientes que puedes añadir a tu vida:

  • Practicar atención plena (mindfulness).

  • Cultivar gratitud diaria y con pequeñas cosas.

  • Realizar actividad física regular ( el ejercicio es clave para estimular endorfinas).

  • Reducir ultraprocesados y aumentar fibra prebiótica y alimentos fermentados. Comida viva.

  • Priorizar sueño reparador.

  • Cuidar vínculos sociales reales.


Algunos casos son más complejos y requieren compañamiento profesional. Identificar la causa y disminuir la inflamación crónica de bajo grado, reparar el eje intestino cerebro, las hormonas, el sistema inmune y la microbiota. Lograr el equilibrio metabólico también es fundamental. Para esos casos existimos médicos y terapeutas cualificados, quienes basados en la ciencia, y ojalá también en la empatía, estamos para apoyar. Cuando hay depresión clínica, fatiga crónica, ansiedad persistente la psicoterapia, psiquiatría integrativa, medicina funcional o intervenciones específicas de Psiconeuroinmunoendocrinología sobre los neurotransmisores pueden marcar la diferencia.

Pedir ayuda no es debilidad; es inteligencia biológica.


Vivir hacia adelante, disfrutar el ahora

Pensar en el futuro nos da dirección. Habitar el presente nos da sentido.

El bienestar no consiste en eliminar la dopamina ni en vivir permanentemente en modo zen. Consiste en regular ambos sistemas. Soñar sin perder el disfrute del momento. Avanzar sin sacrificar la experiencia del camino.

Tal vez a la pregunta ¿qué quiero lograr este año? le debamos añadir ¿Estoy disfrutando la vida mientras la construyo? Lo importante es querer regalarnos una vida que disfrutemos y estar dispuestos a tomar las acciones necesarias para mantenerla.

 
 
 

1 comentario


johnff.network
hace 5 días

En mi caso, solo tengo palabras de gratitud a ti y tu profesionalismo, en algún momento de mi vida sentí depresión, una sensación inexplicable que bombardeaba mi mente con pensamientos negativos, y fue tu empatía quien me sacó de ahí. Gracias Pao te adoro un montón.

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© 2020 by Paola Amaya

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